Siempre he tenido temporadas en las que reciclaba tarros o botes de cristal para diferentes fines y personas. Mi abuelo, que todo lo aprovechaba, tenía justo detrás de la puerta de su taller, toda una estantería de botes de cristal llenos tornillos, clavos y tuercas de mil tamaños. Algunos en perfecto estado, otros oxidados y medio enderezados por él, pero todos juntos formaban un cuadro repetitivo de objetos maravilloso. Cualquier chisme metálico que encontraba por la calle, se lo llevaba y juntos buscábamos el bote de cristal idóneo para almacenarlo. Aún hoy, cuando encuentro un tornillo o tuerca por la calle, siento el impulso de cogerlo y guardarlo. No, no lo hago, pero por unos segundos, vuelvo a mi niñez y siento formar parte de esa estantería de tarros perfectamente alineados.
Después de compartir este recuerdo con vosotros, os quiero mostrar cinco ideas DIY para que antes de de tirar un tarro de cristal os lo penséis dos veces.
1. ¿Habías pensado en utilizar los tarros de vidrio como marcos de fotos? Esto es lo que hacen en el
blog de Rikki Hibbert, incluso nos regala un pequeño tutorial.
2. Si os va una estética vintage... ¿que os parece combinar tarros de vidrio y encaje?
Homelife nos propone este DIY.
3. Para los más manitas ¿sois capaces de fabricar una lámpara bonita con unos botes reciclados? El tutorial de cómo hacer esta lámpara lo podéis encontrar en
Shelterness.
4. Si nos sois manitas ¡no os preocupéis! También podíes hacer farolillos sencillos como los que nos enseñan en el blog
Chez Beeper Bebe
5. Y por último, una idea más funcional, ya que se trata de pintar la tapa con
pintura de pizarra y así anotar el contenido del bote. Nos lo cuentan en
Wit and Whistle
Y vosotros ¿recicláis los tarros de vidrio?
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